Bar San José: Una esquina, un buzón y su gente

        En la santafesina ciudad de Esperanza, mas exactamente en la Avenida Córdoba y Janssen hay  Un buzón. Un comercio. La historia de un barrio y su gente que está más allá de la moda. Personajes que, bien desarrollados, darían para una buena película de sencillas costumbres.

JOSE-Y-MIGUEL-LORENZON-1024x700 (1).jpg

       El caudal de recuerdos de un ser humano se nutre de diversas vertientes: sonidos, aromas, nombres y lugares, entre los más referenciales.
Esta última mención es válida para determinados puntos en el plano cardinal de cada pueblo o ciudad, donde la vida cotidiana y compartida fue tejiendo una maraña de sentimientos comunes, con especial apego por la sencillez del alma y las costumbres.

       En la esquina de Avenida Córdoba y Janssen, un buzón recuerda la cruzada de los vecinos que pidieron a las autoridades municipales de turno, no sea removido de ese lugar el viejo símbolo de otras épocas postales. El progreso, las nuevas estructuras del correo, exigían otra cosa, pero en el alma de cada uno de los habitantes del barrio Oeste, ese buzón, aunque no se usara para los fines que fue instalado, era como un faro en una escollera. Y allí quedó, hasta nuestros días.

      Hoy es como la antesala de un comercio tradicional ,que en su rol de almacén o de bar, germinó en el alma de los esperancinos, desde varias décadas a esta parte, aunque es válida la referencia de Bolzico, Lorenzón y Settembrini, como la sociedad que la mayoría recuerda al frente del lugar, en tiempos pretéritos, y más acá los hermanos José y Miguel Lorenzón

       La tristeza contada al pie del mostrador, apurando una copa; la historia fantástica, al borde de la mentira de tan increíble, compartida a la hora del vermouth; la buena nueva que es de todos y que amerita otro brindis.
El obrero, el jubilado, el cura de la Parroquia del barrio, el empresario de pompas fúnebres, y más…y más y más personajes. El bar era y es muy cosmopolita. Su fauna da para una película.

    Al lado, el almacén recibe al ama de casa, con prisa porque se viene la hora del almuerzo; al estudiante que intenta hacer rendir lo poco que le queda de la mensualidad; al que busca algo para comer en el descanso de la fábrica.
No hay ningún héroe, o en todo caso son todos héroes a la hora de sobrevivir.
Es la vida, en un barrio que tiene un buzón y una Parroquia. En una esquina incuestionable. Porque las vivencias del ser humano también tienen lugares. Como éste o como otros, pero lugares al fin que son mucho más que un cartel con el nombre de una calle.

Jorge Raúl Pirola

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s