Resisten al tiempo los dos últimos buzones de correo

De hierro fundido, en el Centro ya son casi un adorno. Están oxidados, con pegatinas y grafitis. Nuevas costumbres sociales, con Internet a la cabeza, los condenaron al olvido.

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Como en otras ciudades argentinas, en Córdoba los viejos buzones de correo están en vías de extinción. Apenas quedan dos, de forma cilíndrica, fabricados en su momento por la empresa Máculus. Uno, bermellón, está en la vereda de avenidas Colón y General Paz, frente a la sede central del Correo Argentino; el otro, azul y con vivos amarillos, se encuentra en la esquina de Rivadavia y 25 de Mayo, a metros de una entidad bancaria.

Años atrás, también había un buzón de correo en el Patio Olmos. En el interior provincial quedan tres: dos en Villa María y el restante en San Francisco.

Estos pilares de hierro fundido integran el patrimonio urbano, pero ya son casi un adorno. Cayeron en desuso en los últimos años, tras la masificación del uso de Internet y de la costumbre de enviar mensajes vía digital, como también por el surgimiento de los sistemas de franqueo automático. No obstante, algunas personas –sobre todo, adultos mayores– siguen utilizando buzones para el envío de cartas simples.

Ambos receptáculos de la zona céntrica de la Capital lucen oxidados y deteriorados por el paso del tiempo. Exhiben grafitis, pegatinas y avisos publicitarios. Suelen ser proclives a actos vandálicos: les introducen objetos en sus ranuras, por ejemplo papeles, vasos plásticos, colillas y etiquetas de cigarrillos, y basura de toda clase.

Se ha visto a vendedores ambulantes que ofrecen productos sobre los buzones, por caso envases de miel, y a otros que venden anteojos de sol a su lado. Hay gente que los usa de “apoyabrazos” mientras se toma un respiro del calor céntrico.

Épocas de gloria

Como en sus épocas de esplendor, cuando el correo postal era un medio de comunicación a distancia esencial, en los buzones se depositaba correspondencia que se remitía a sus destinatarios. Era común que estuvieran llenos de cartas simples, certificadas o exprés (con las clásicas estampillas adheridas) y también de postales.

De acuerdo con datos del Correo Argentino regional Córdoba, a fines de los años ’60 y comienzos de los ’70 había 30 buzones de correo en la Capital. Pero los cambios culturales hicieron que la gente dejara de utilizarlos y, así, se fueron sacando de la vía pública en los últimos años, sobre todo cuando se remodeló la peatonal.

Algunos buzones terminaron siendo vendidos en las chatarrerías e, incluso, habría particulares que los atesoran en sus hogares, con usos disímiles.

Los buzones pertenecen al Estado nacional y son administrados por Correo Argentino. Los primeros fueron traídos desde Europa (en especial, Inglaterra) a fines del siglo XIX. Se empezaron a instalar en 1892 en las esquinas de varias ciudades de nuestro país.

A comienzos del siglo 20 se empezaron a fabricar modelos nacionales de buzones cilíndricos y su uso se generalizó. Se estima que en la década del ’40 había unos 2.300 en el país.

Para la gente mayor

Mariano Toledo, jefe del salón de ventas de Correo Argentino regional Córdoba, comentó que el buzón de Colón y General Paz “se sigue utilizando”, sobre todo por personas de cierta edad.

“Cada día a la mañana, el personal abre el buzón y recolecta las cartas simples depositadas, que, por lo general, son de gente mayor”, dijo Toledo.

Este buzón rojo también es aprovechado por quienes llegan tarde a despachar correspondencia, cuando la oficina de correo céntrica ya cerró. Ante la emergencia, ingresan la misiva en la boca de la caja cilíndrica instalada en la vereda.

Más allá de este uso acotado, Toledo opinó que los buzones quedaron como “objetos emblemáticos del pasado”. Se explayó al respecto: “Hace años que casi ni se usan; ahora la gente prefiere entregar sus cartas directamente en las ventanillas de las oficinas de correo”.

Destino incierto

No hay certezas de cuál será el destino final de los dos antiguos buzones de correo que perduran en la zona céntrica de Córdoba. Forman parte del patrimonio cultural local y, antes de que dejen de usarse definitivamente, deberían conservarse como piezas de museo en alguna institución, a fin de preservar la memoria urbana.

En Rosario, donde quedan 15 buzones de correo en funcionamiento, un grupo de personas lleva adelante una iniciativa para que sean declarados patrimonio histórico de la ciudad, reciban protección y se los coloque en lugares puntuales. Estas personas sugieren, además, que se les dé algún uso artístico.

Modelos actuales

Fisonomía moderna. Tienen esta característica los nuevos buzones de correo existentes en las diferentes unidades postales de la ciudad de Córdoba que tienen convenio con la empresa Correo Argentino, por ejemplo librerías, quioscos y otros negocios. Son reemplazados constantemente con la intención de darles una impronta comercial.

Centenar. Correo Argentino regional Córdoba informó que en la Capital hay, actualmente, 108 buzones, metálicos o plásticos, en esos comercios privados.

Metálicos. Asimismo, la empresa reveló que existen ocho buzones de pie cuadrado en las puertas de las oficinas de correo ubicadas en diversos barrios.

Para conductores. Este modelo de buzón había sido ideado para conductores de vehículos que deseaban dejar correspondencia al paso. Pero, finalmente, se terminaron usando dentro de las sucursales de correo.


Publicado en Diario La Voz

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